PARQUE NACIONAL SIERRA DE LAS QUIJADAS




Desde lejos poco puede adivinarse acerca de las solitarias serranías que se despliegan al noreste de la provincia de San Luis, emergiendo de la aridez del llano circundante. Pero casi veinticinco millones de años de historia geológica han dejado su testimonio en el esplendido anfiteatro denominado el Potrero de la Aguada, situado en el corazón de la sierra. En este paraíso de los paleontólogos, se han hallado los restos fósiles de dinosaurios y reptiles voladores como el curioso pterodaustro, con sus notables mandíbulas recurvadas hacia arriba. Se   distingue en este Parque Nacional  un ecotono entre el Chaco Semiárido y el Monte de Llanueras  y Mesetas, en donde convergen especies de ambas ecorregiones, enriqueciendo  aún más el  lugar.

Clima

Árido serrano con marcada amplitud térmica, tanto estacional como diaria; las temperaturas medias son de 12° C en invierno (con mínimas medias de -3° C) y 23° C en verano (con máximas medias de 35° C). Alrededor de 300 mm anuales de lluvia, distribuidos irregularmente, aunque puede distinguirse una estación seca (invierno) y una húmeda (fines de primavera a principios de otoño).

La temporada ideal para visitar el Parque Nacional es de abril a octubre, para evitar las altas temperaturas.

Flora

Los arbustos insignes de la ecorregión del Monte de Llanuras y Mesetas son las jarillas. En el Chaco Seco encontrarmos algarrobos y quebrachos blancos, como elementos distintivos. A ellos se unen varias plantas endémicas, entre las cuales sobresale “la chica” (Ramorinoa girolae) de durísima madera.

Fauna

El elenco de la fauna del Parque incluye maras, zorros grises,puma, guanaco, pecaríes de collar y corzuelas pardas, listado al que hay que agregar el pichiciego menor (Chlamyphorus truncatus), un armadillo en peligro de extinción. Las aves no faltan, estando representadas con especies como las martinetas, el águila mora, el vencejo de collar, cóndores, águila  Coronada  y Cardenal Amarillo, ambas en  peligro de  extinción  por pérdida de hábitat  y trampeo

Aspectos de la Naturaleza

En el parque se destaca el «Potrero de la Aguada», una microcuenca que confluye en un bajo, donde nace el río con el mismo nombre que sólo en la época de lluvia recorre el lugar. En el resto del año, su curso sólo presenta arena y rocas.

Las Farallones, con sus acantilados, cornisas y terrazas, tienen un color rojizo. Apenas cubiertas de vegetación, delimitan un inmenso anfiteatro natural.

La vegetación es escasa, abundan las jarillas y los cactos. También hay quebrachos blancos y plantas típicas de la zona, como la zampa de Quijadas.

Aunque la zona es muy árida, tiene una fauna abundante: Puma Argentinogato montésZorro Gris y mara son los mamíferos más comunes. Entre las aves se destacan el ñandú, el halcón gris, el águila mora (Harpyhaliaetus coronatus), y el Cóndor Andino.

Al oeste de la sierra de las Quijadas corre el río Desaguadero, que ha creado una gran llanura de inundación en la que se encuentran bosquecillos de chañar y plantas que toleran los ambientes salados (halofitas).

También el área es hábitat del guanaco, del pecarí de collar, y del conejo de los palos. Además, la fauna del parque contiene varias especies que requieren medidas de protección, como por ejemplo la tortuga terrestre chaqueña, el halcón peregrino, el águila solitaria coronada, el Pichiciego Menor, el cardenal amarilloJilguero de Monte y la Reinamora Grande.

En la sierra de las Quijadas se han encontrado restos fósiles de dos especies de pterosaurios o lagartos alados. Uno de ellos tiene una dentición peculiar, con barbas que formaban una especie de canasto, la cual le servía para retener los microorganismos de los que se alimentaba filtrando agua.

Los cursos de agua son temporarios, dependientes de las lluvias principalmente estivales, corren hasta el principal colector del sistema, que es el río Seco de la Aguada o Torrente de la Aguada. En el límite oeste del parque se destaca el río Desaguadero, que tiene su origen en el complejo lagunar de Guanacache, debido a los aportes principalmente del río San Juan, luego del Mendoza y por último del Bermejo.

El clima es continental muy árido, con una acentuada amplitud térmica, tanto estacional como diaria.

Aspectos culturales

El parque posee numerosas evidencias de antiguas ocupaciones humanas, particularmente en el sector pedemontano de las sierras. A pocos km de la entrada se encuentra un gran sitio arqueológico caracterizado por el emplazamiento de más de veinte hornillos o botijas comprendidos dentro del perímetro de un gran asentamiento indígena de huarpes.

Los estudios que se están llevando a cabo indican que probablemente estos hornos habrían funcionado para la producción de piezas cerámicas que, a juzgar por los fragmentos hallados, presentan excelentes condiciones técnicas de fabricación. Se trata de una cerámica de color gris, de paredes finas y cocción pareja, con decoración de tipo incisa en doble línea perimetral. Uno de los hornillos se encuentra acondicionado para la visita del público, con la asistencia de los guías habilitados.

Historia

La jurisdicción sobre las tierras que ocupa el parque fue cedida a la Administración de Parques Nacionales por la provincia de San Luis el 3 de julio de 1989, mediante un acuerdo firmado por el gobierno de la provincia de San Luis, ratificado por ley provincial N° VII-0226-2004 (4844 “R”). Las tierras habían sido adquiridas por la APN a propietarios particulares. El parque nacional fue creado en 1991 mediante la ley nacional 24015, a fin de que integre el sistema de Parques Nacionales para proteger las especies que habitan el lugar y para conservar ambientes representativos de las ecorregiones del monte de llanuras y mesetasdel monte de sierras y bolsones y del chaco árido, además de preservar sus yacimientos arqueológicos y paleontológicos.



Fuente: turismo.sanluis.gov.ar